plato de ducha

Cambiar la bañera por un plato de ducha es una de las reformas más comunes y al no ser una obra grande puedes realizarla en cualquier época del año, aunque la verdad es que el verano es un buen momento porque dispondrás de más tiempo libre para pedir presupuestos para cambiar la bañera por el plato de ducha.

La reforma es sencilla y puede realizarse en un día de trabajo, así que si estás pensando en cambiar la bañera por el plato de ducha tienes que saber que no es ni caro ni complejo de hacer. Además conseguirás que tu baño parezca el doble de grande y es mucho más cómodo el acceso, sobre todo para personas mayores.

¿Cómo se cambia una bañera por un plato de ducha?

Cuando vayas a pedir presupuesto para cambiar tu bañera por un plato de ducha es importante que sepas qué trabajos conlleva para poder controlarlos adecuadamente.
Estos son los trabajos que hay que hacer cuando te van a cambiar la bañera por el plato de ducha:

1. Se quita la grifería y el desagüe de la bañera. Antes de todo, hay que cerrar las llaves de paso.
2. Se repica el faldón de la bañera y la línea de azulejos que linda con ésta.
3. Se quita la bañera.
4. Se quitan el resto de azulejos.
5. Se prepara el suelo con una solera que recibirá una lámina impermeable (ahora las hay con el desagüe incorporado, lo cual va mejor para evitar una mala ejecución para las duchas de obra).
6. Se coloca el plato de ducha (o se alicata, si hacemos la ducha de obra) y la válvula sifónica (si no la tiene ya). Es importante colocarla para evitar malos olores.
7. Se modifica la instalación de grifería para colocarla a la altura de la ducha.
8. Se alicata las paredes.
9. Se coloca la nueva grifería.
10. Se coloca la mampara

Ideas para cambiar una bañera por plato de ducha

Platos de ducha: Puedes optar por poner un plato de ducha de cerámica (la solución más económica), acrílico (las más resistentes) o de resinas (las que parecen piedra natural).

Alicatado: Si quieres que la reforma de tu baño quede bien, lo mejor es quitar todas las baldosas de la zona donde va a ir el plato de ducha. Es cierto que para ahorrar puedes colocar sólo los azulejos en el espacio donde estaba la bañera, pero no es la solución más estética.

Grifería: Más que un elemento estético, elegir la grifería que más te convenga es una cuestión de saber cómo te gusta ducharte: Si te gusta la sensación de lluvia, pon una alcachofa de techo. Si te gusta la presión, en cambio, descarta por completo esa solución.

Mampara: La mampara es un elemento muy importante a la hora de hacer la reforma de cambiar una bañera por el plato de ducha. Si tenías mampara, no podrás aprovecharla. Puedes elegir mamparas
totalmente transparentes, las cuales le darán al baño una sensación de mayor amplitud, o bien traslúcidas para ganar en intimidad si el baño es compartido o bien con originales motivos.

Cambiar la bañera por el plato de ducha puede costar entre 600€ a 1.700€ + iva. Dependerá de los materiales que quieras poner (tipo de azulejo, tipo de mampara, plato de ducha, grifería).

http://blog.planreforma.com/que-tener-en-cuenta-a-la-hora-de-cambiar-la-banera-por-el-plato-de-ducha/?utm_source=Clientes+PlanReforma.com&utm_campaign=c9ee8d011d-20170718-newsletter&utm_medium=email&utm_term=0_1e1aeb27fd-c9ee8d011d-318396801

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Pladur lanza la marca Enairgy, la nueva generación de aislantes

Pladur lleva años investigando y desarrollando los productos más avanzados y eficientes, consciente de la importancia del compromiso con la sostenibilidad energética y el respeto al entorno. Un ejemplo de su apuesta por la eficiencia es el lanzamiento de la marca Pladur Enairgy, una nueva generación de aislantes concebida para convertirse en un referente en soluciones de eficiencia energética.

Esta marca incluye las soluciones de eficiencia térmica por el interior Enairgy Isopop (en base poliestireno expandido) que cuentan con ventajas como la eficiencia, el ahorro y el confort; una solución industrializada con todas las garantías de calidad que aúna el ahorro de energía con el máximo confort térmico. De hecho, minimizan las pérdidas energéticas gracias a un aislamiento térmico ideal para los climas mediterráneos típicos del sur de Europa. Una solución industrializada con materiales de última generación y la máxima calidad.
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En el marco de su compromiso por el desarrollo de productos constructivos sostenibles, Pladur lanza la nueva gama Enairgy, concebida para convertirse en un referente en soluciones de eficiencia energética.

Enairgy simplifica el aislamiento y aporta una amplia gama clasificada por su resistencia térmica, cumpliendo con los más altos requisitos tanto en obra nueva como reformas, con el mínimo espesor, aumentando la superficie útil y una sencilla puesta en obra. Un sólo producto incluye el material aislante y el recubrimiento, con mínima inercia térmica, para acondicionar de forma más ágil y flexible, permitiendo adaptarse a los contrastes de temperatura y a una forma de vida cada vez más nómada, sin invertir energía en calentar o refrigerar los muros, sólo el interior.

El compromiso con la sostenibilidad de Pladur no termina con Enairgy, ya que tiene previsto el lanzamiento tras el verano de una nueva gama termo-acústica. De hecho, Pladur tiene asumido en su actividad como uno de sus principales compromisos el desarrollo de productos sostenibles que lleva a cabo combinando los últimos avances tecnológicos con el saber hacer de años dedicados al diseño de soluciones en yeso. De este modo, y fruto de su compromiso con los productos eficientes, Pladur ya produce todas sus soluciones de aislamiento técnico en la fábrica de Gelsa (Zaragoza).

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Barcelona condicionará las ayudas para la rehabilitación

Barcelona condicionará ayudas a rehabilitación a prolongar el alquiler dos años.

Los propietarios que logren la subvención deberán mantener las mismas condiciones

El Ayuntamiento de Barcelona ha presentado este lunes la partida de ayudas a la rehabilitación de interiores de viviendas, para la que existe un presupuesto inicial de cinco millones de euros en el 2017. Las ayudas, de un máximo de 20.000 euros por vivienda, tienen como destinatarios a dos colectivos. Por un lado, las familias con ingresos anuales inferiores a 2,5 veces el Indicador de Renda de Suficiència de Catalunya para el 2017 (26.559,1 euros anuales en hogares de un solo miembro y de 29.510,11 euros anuales si conviven cuatro o más personas). Por otro, los propietarios de viviendas vacías que acepten ponerla en alquiler mediante la bolsa de alquiler social de Barcelona, en el marco de la campaña ‘Tu tens la clau’.

Dentro del primer grupo, tanto pueden solicitar la ayuda propietarios de pisos que cumplan con los requisitos o inquilinos. La concesión del dinero conlleva una obligación: la propiedad debe ampliar dos años el contrato vigente, manteniendo la renta que cobra. En los casos en los que sean inquilinos quienes soliciten las ayudas para la rehabilitación, el dueño tiene que estar de acuerdo para que se concrete ese requisito.

‘TU TENS LA CLAU’

Si se trata de propietarios que han aceptado poner el piso en el mercado respondiendo al programa ‘Tu tens la clau’, la duración prevista de las condiciones ya es de cinco años, es decir, dos más de los tres que prevé la ley de arrendamientos urbanos (LAU). La duración de los contratos prevista por ley es señalada como uno de los focos del problema del ascenso del alquiler en Barcelona.

La partida ha sido presentada por la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, y por el concejal de Vivienda, Josep Maria Montaner. Sanz ha subrayado que en el 2017 se destinarán 46 millones de las arcas municipales en ayudas a la rehabilitación, contando exterior e interior. Desde marzo, se otorgan recursos, entre otros, para la mejora de patologías estructurales (hasta un 50% del coste), las mejoras de fachadas (hasta un 25%, con un tope de 30.000 euros), la mejora energética (las subvenciones para el ahorro energético pueden ser de hasta el 60% del coste con un tope de 60.000 euros), la instalación de ascensores (hasta el 50% del coste, con un tope de 60.000 euros)

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¿Cómo elegir los muebles de la cocina?

Los muebles son la esencia de la cocina. ¿Cómo elegirlos sin equivocarse? Enumeramos los materiales del mobiliario de cocina más comunes con todos los pros y sus contras. También te ayudamos a elegir los acabados para suelos y encimeras y otros trucos de decoración.

Materiales de muebles de cocina, ¿qué tipos hay?

Mirando catálogos de muebles de cocina es probable que te empiece a dar vueltas la cabeza, ¡y es que hay muchos tipos de materiales y acabados! No te preocupes, te contamos la diferencia entre todos ellos para que aciertes en tu elección.

Empieza por distinguir entre el material del que están hechos los muebles en sí y el que los recubre. Es la combinación entre estos dos factores la que te hará acertar en tu decisión.

El material del que están hechos los muebles

Base de aglomerado. Compuesta de restos de maderas compactados con resinas o pegamentos. Es muy barata y presenta una gran variedad de colores y texturas. Los muebles de aglomerado sólo pueden ser lisos, sin marcos ni molduras. Asegúrate de que sea hidrófuga, es decir, resistente al agua, pues de lo contrario puede acabar por hincharse.

Los tableros DM o de fibra de madera prensada de densidad media, algo más caros que los de aglomerado pero también de más calidad. Encima de los tableros de DM va la laca, por lo que si se rallan puedes enmasillarlos de nuevo y reparar el golpe.

Tableros de madera maciza, hechos a partir de capas muy finas de madera maciza superpuestas. Son tan caros que algunos fabricantes ya ni los comercializan.

El material que recubre los muebles

Madera rechapada o madera maciza. Natural, elegante y atemporal, todo un clásico. Pregunta por los tratamientos que lleva la madera. Si es buena tendrá una gran resistencia.

PVC o polilaminados. Son folios de vinilos, lisos y de imitaciones de madera. Resisten mal al paso del tiempo y los cambios de temperatura pueden hacer que el vinilo se despegue. Otro contra es que las imitaciones de madera en vinilo pueden parecer también poco naturales.

Melaminas o laminados de baja presión (LPL). Es una opción económica y con buena resistencia al desgaste. La contra es que los acabados de los cantos de los muebles pueden no ser lo que esperabas. Con este material los acabados son sólo en mate.

Muebles laminados (o fornica): son una opción algo más cara pero también muy resistente al agua, al calor, los golpes o las ralladuras. El defecto es que sólo presentan superficies lisas.

Termoestructurados (con textura): es una opción ideal si quieres un mueble que parezca de madera maciza sin serlo. La textura final es rugosa.

Muebles lacados. Se hacen sólo con una base de tableros DM o de fibras de densidad media. Cuanto mejor sea la laca, más bueno será el mueble. Poco resistentes a los golpes pero se pueden reparar. Muy brillantes, casi como un cristal.

Muebles de aluminio o acero inoxidable. Estamos acostumbrados a ver este material en las cocinas profesionales, pero también puedes combinarlo en la tuya con otros acabados más naturales en madera o colores pastel más suaves.

¿Cómo elegir el material de la encimera?

En una cocina nueva necesitarás también una encimera para preparar las recetas más sabrosas. ¿Tienes claro qué material es el mejor para ti?

Madera: poner una madera como encimera puede servir para salir del paso pero no es recomendable ya que es un material demasiado sensible al agua y a los cambios de temperatura, además de que su superficie porosa permite que las manchas penetren fácilmente.
Lo mismo pasa con las encimeras laminadas (fornica). Son baratas pero no son una alternativa ideal a largo plazo.
Cuarzo compacto: es duro, difícil de rayar y resistente al agua pero no a las altas temperaturas de recipientes calientes que salen del horno o fuego.
Granito: es uno de los clásicos, caro pero duradero. Podrás apoyar directamente los utensilios calientes sin problemas. Su defecto: la poca variedad de colores y acabados; las manchas de aceite penetran y no se van.
Mármol: vuelve a ser tendencia por su gran elegancia. En negativo: se raya con facilidad y pierde brillo con el tiempo.
Corian: es la novedad con grandes posibilidades y la promesa de ser prácticamente inmune al paso del tiempo. Un 10 para los presupuestos más abultados.
Acero: las encimeras de acero son de lo mejor (y más caro) que hay en el mercado. No hay mancha, agua, calor o ácidos de uso común que puedan con este material. ¿Te animas a cocinar como todo un profesional?

Colores de muebles de cocina

Ya has elegido el material que quieres que tengan los muebles de tu nueva cocina, pero ¿y los colores? Para inspirarte lo mejor es que te decantes primero entre cocinas clásicas, modernas o románticas y luego tengas en cuenta otros factores propios del espacio como su tamaño, si tiene luz natural, el color del suelo o de las paredes…

Los muebles de una cocina clásica serán de colores neutros: tierra, grisáceos o crema. La consigna es que sea sencilla, fresca y atemporal. Si quieres una cocina clásica, apuesta por buenos materiales para que te dure años.

En una cocina moderna puedes atreverte con colores ácidos como el verde lima y los amarillos o naranjas. Si tienes espacio, no olvides colocar una isla en el centro. De lo más práctica tanto para cocinar como para comer…

Las cocinas románticas te permiten jugar con tu fantasía y tonos de colores pastel, rosas, verdes y azules. Son cálidas y acogedoras, ideales por igual para espacios amplios y pequeños.

Si tu cocina es grande y con luz natural, atrévete con algún toque negro. Si es pequeña asegúrate de tenerla siempre muy ordenada.

Cocinas en blanco

En los últimos años ha aumentado la tendencia de apostar por una cocina completamente blanca o bicolor combinada con tonos ácidos o negros.

El gris metalizado es también una buena alternativa para darle un toque de elegancia y luminosidad al espacio, igual que los detalles en madera si la intención es conseguir un ambiente más cálido y acogedor.

/https://www.zurich.es/es-es/blog/articles/2017/05/como-elegir-muebles-cocina

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Las viviendas que necesitan una reforma son 52.285 euros más baratas que las de obra nueva

A la hora de adquirir una vivienda, muchos potenciales compradores se plantean si es mejor decantarse por un inmueble de obra nueva o uno de segunda mano a reformar. Según el portal, pisos.com, lo más rentable sería invertir en propiedades que necesitan una reforma, pues implica un ahorro medio de 37.052 euros.

Mientras que el precio de una vivienda tipo de 90 metros cuadrados de obra nueva asciende a 190.800 euros2, el de un inmueble de segunda mano para reformar es de 138.515 euros1, lo que dejaría un remanente para costear las obras de 52.285 euros. Teniendo en cuenta que el precio medio de una reforma integral es de 15.233 euros4, el ahorro es considerable. Además, se trata de un sector que ha abaratado ligeramente sus precios respecto al año pasado, cuando el coste de una gran reforma rondaba los 16.523 euros4, siendo en 2017 un 8% más barato.

Respecto al año pasado, destaca el hecho de que el precio de la vivienda de obra nueva tipo ha registrado un incremento del 3,31% frente al de la vivienda de segunda mano por reformar, que solo ha aumentado su precio un 0,17%. Teniendo en cuenta, además, que en 2017 es más barato acometer obras, el presupuesto para la reforma es un 13% mayor respecto a 2016. Por otro lado, tras la rehabilitación, el sobrante con el que se quedaría el comprador de esa vivienda usada ya reformada frente a una de obra nueva también aumenta frente al año pasado, concretamente un 24% (7.177 euros).

Según el director general de pisos.com, Miguel Ángel Alemany, “aunque el número de grandes reformas se ha reducido en lo que llevamos de año respecto a 2016, lo cierto es que la vivienda de segunda mano representa un gran ahorro para el bolsillo del potencial comprador, y por ello le animamos a perder el miedo a iniciar obras en casa”. En este sentido, el responsable asegura que “además del ahorro, hay que considerar que los pisos para reformar suelen estar en ubicaciones más céntricas, con un mejor acceso a los servicios públicos, y esto aporta un valor añadido muy importante al inmueble”.

Cataluña se postula como la comunidad autónoma más rentable a la hora de invertir en vivienda de segunda mano. En esta región, una vivienda nueva tipo cuesta 284.480 euros frente a los 160.710 euros que cuesta una usada pendiente de actualización. El remanente para hacer obras sería de 124.050 euros, una cifra superior al precio medio de una vivienda de obra nueva en algunas comunidades. Las siguientes autonomías que arrojan las mayores diferencias y, por tanto, los mayores ahorros, serían Aragón (64.270 euros), Madrid (45.702 euros) y Castilla-La Mancha (42.157 euros).

En contrapartida, en las comunidades autónomas de País Vasco, Navarra, Cantabria y Baleares el precio medio del metro cuadrado de la vivienda de segunda mano supera el de la obra nueva. Así, la diferencia de precio más notable se da en la primera, en la que el precio de una vivienda usada tipo de 90 metros cuadrados se sitúa en 256.847 euros, mientras que la obra nueva cuesta 227.280 euros, siendo la diferencia de -28.967 euros. Le siguen Navarra (-24.141 euros), Cantabria (-10.933 euros) y Baleares (-3.966 euros).

Respecto al año pasado, la mayoría de las comunidades autónomas han visto disminuido su remanente para reformas, especialmente en el caso de Baleares (-18.276 euros), Canarias (-17.008 euros) y Extremadura (-10.132 euros). Sin embargo, algunas regiones como Madrid (40.932 euros), Castilla-La Mancha (20.917 euros) y Aragón (8.920 euros) han incrementado su fondo de reserva disponible para reformas.

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